Norte Neuquino

Los molinos harineros – La huelga del Ñaco

Los Molinos harineros

El trigo fue una parte importante de la vida económica del Departamento Minas habiendo testimonios de viejos pobladores que recuerdan los grandes trigales de El Llano, Cayanta, Tierras Blancas, Matancilla, Los Bolillos, Los Miches y Guañacos. Los primeros testimonios los ofrecen los misioneros: Havestadt hablando de cultivos existentes, en su viaje de 1752 y Espiñeira en 1758 señalándolo como producto de trueque de los indígenas a los españoles, junto a la cebada y el vino, a cambio de “ponchos, sal, vacas, ovejas y caballos”. No se conocen fechas de los primeros molinos de trigo movidos por la fuerza hidráulica de arroyos cordilleranos y las primeras referencias son del sacerdote Carvajal, en su viaje de 1903 por la zona, describiendo en funcionamiento uno en el arroyo Atreuco, cerca de Los Bolillos. Como ese lugar fue el asentamiento primero, del principal campamento de los Pincheira hasta 1832 y luego del estanciero Mendez Urrejola hasta 1879, muy posiblemente ese molino sea el más antiguo del norte neuquino. Con la masiva llegada de los mineros del oro a la región, aumentaron las necesidades de surtirse de este vital alimento en forma de ñaco o harina para pan que debía traerse en cantidad desde Chile. Al hacerse cada vez más caro su transporte desde Chile los patrones de las compañías mineras, suspendieron el ñaco de las raciones provocando “la huelga del ñaco” y su reposición. Muy posiblemente ello haya sido el motivo para que se comenzaran a instalar desde entonces mayor cantidad de molinos, para atender a esta necesidad, llegando a haber, sólo en el departamento Minas, más de 15 molinos de trigo trabajando, que surtían a la zona, Chos Malal y también llevaban a Chile como harina hasta la década del 40. Por esa época los grandes molinos industriales de la región de Bahía Blanca lograron hacer dictar una ley que prohibía la venta en los comercios para uso humano de la “harina negra” o “de piedra”. Esta ley fue terminando con los molinos harineros, manteniéndose algunos hasta épocas recientes sólo para uso familiar y para ñaco. El último molino harinero más famoso fue el de Don Basilio Soto en Huingan-Có, aún en capacidad de funcionar aunque está parado desde hace muchos años. (También usaba la caída del agua para mover un pequeño generador eléctrico). Las primeras piedras de molino, se trajeron a lomo de mula desde Chile, pero a poco llegaron excelentes picapedreros que utilizaban las piedras de la zona llegando a hacer piedras para trapiches  mineros e incluso cavar la hoya del trapiche en la misma roca, como se puede apreciar en Huaraco y Huingan-Có. En la localidad de El Cholar se celebra anualmente la “Fiesta del Ñaco”, celebrando la tradición de este alimento típico y apoyando el funcionamiento de viejos molinos en Vilu Mallín.

Molino San Francisco, en la localidad de El Cholar, donde se celebra anualmente la “Fiesta del Ñaco”, celebrando la tradición de este alimento típico.
Molino San Francisco, en la localidad de El Cholar, donde se celebra anualmente la “Fiesta del Ñaco”, celebrando la tradición de este alimento típico.

La Huelga del Ñaco

Fue la primera huelga del Neuquén y la Patagonia. Desde 1883, la zona de Milla Michi Có, los Maitenes, Huaraco y cerro Las Minas, dejaron al descubierto sus ricos filones para la explotación aurífera de lavaderos, con numerosa presencia de “pirquineros” de origen chileno sobre todo. Se forman pequeña “compañías mineras”, casi familiares o unipersonales, que incorporan peones para las tareas difíciles de remoción de piedras y preparación de las “pircas”. Generalmente el contrato es por una suma diaria en moneda chilena, la única con valor en la zona, baja por cierto previendo el natural “cisqueo” o apropiación de pepas de oro que aparecen en la tarea. A veces también se incluí la comida, pero lo que no podía faltar en ningún contrato era la provisión del ñaco, el trigo tostado y molido tomado con agua y azúcar que refresca en las pesadas tareas y a veces es la única comida del pirquinero. Por diversas circunstancias, hacia 1897 el ñaco comienza a no ser incluido en los contratos aduciendo lo caro que resulta traerlo de Chile. El norteamericano Corydon Hall es quien propicia esta quita, ya que el “ñaco” no es de su preferencia cultural y pronto es imitado por todos los patrones. Los peones se declaran en huelga y a pesar de que se les ofrece más comida, aumento en el precio por día,  hacer la vista gorda al “cisqueo”, y mejorar sus alojamientos, los pirquineros no aceptan trato sin ñaco. “Es que sin ñaquito, no somos ná pus patrón”. Los huelguistas ganan y el ñaco se restablece. Como beneficio de la huelga, y para bajar los costos de la provisión del ñaco, se intensifica la siembra de trigo en la zona (Cayanta, Las Ovejas, Atreuco) y se instalan los primeros molinos de piedra movidos por la fuerza hidráulica.

 

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Extraído del libro Malal Meulen – La querencia del Viento – de Isidro Belver


 

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