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Patrimonio Neuquino: Área Natural Protegida El Tromen

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El Área Natural Protegida El Tromen, se encuentra al norte de la provincia de Neuquén, en los departamentos de Chos Malal y Pehuenches, 38 km al NE de la ciudad de Chos Malal. Pertenece a la jurisdicción de la provincia del Neuquén, con categoría de parque provincial. Fue creada por Decreto Provincial Nº1954 en el año 1971 con una extensión total del 30.000 has.

El plan de manejo de área protegida es de 1999 y sus objetivos de conservación son:

  • Conservar las características naturales y muestras representativas de los diferentes ecosistemas presentes en el área.
  • Preservar, valorizar y difundir los rasgos geomorfológicos y fisiográficos presentes en el área.
  • Proteger las poblaciones de flora y fauna altoandina y otras de valor especial
  • Conservar los humedales y el sistema hidrológico del área protegida, preservando la calidad y el flujo de las aguas
  • Brindar un ámbito adecuado para el desarrollo de actividades de educación ambiental y la investigación científica en los aspectos naturales, culturales y sociales.

GEOMORFOLOGÍA

El área protegida se encuentra en la zona denominada macizo del Tromen, cuyo paisaje es típicamente volcánico, formado por conos, coladas lávicas y escoriales, sobresaliendo las que descienden del volcán Tromen, el cuál domina todo el área con sus 4.114 msnm. Tras el Tromen la mayor cima del ANP es el cerro Wayle de 3.182 m, si bien su cima se encuentra fuera de los límites del ANP.

Las formaciones del área del Parque Provincial Tromen se han construido a través de varios procesos geológicos. El registro geológico más antiguo en el parque ocurre previo a la existencia de la Cordillera de los Andes, en el Cretácico inferior (150 millones de años aprox.), con el avance de las aguas del océano Pacífico hasta esta región, y que constituye el basamento de rocas sedimentarias, (sedimentos marinos) del macizo Tromen. Ya en el Eoceno inferior (hace unos 60 millones de años), se produce la elevación de la Cordillera del Viento, al oeste del parque. Este ascenso provoca el retroceso del mar.

Las primeras erupciones en el área comienzan en el Cuaternario, desde el Pleistoceno (1,8 millones de años), donde uno de los focos de estas erupciones fue precisamente en el Volcán Tromen, que pasó a ser el más importante elemento de relieve de la zona. Durante estos procesos efusivos y otros posteriores dentro de este periodo el magma emergió como una colada de lava fluyendo y acomodándose a las pendientes del terreno, dando forma a las lomadas redondeadas y planicies onduladas del terreno, ahora cubiertas de vegetación. Ya en el Holoceno ( 11 mil años aproximadamente) ocurren procesos eruptivos basálticos sucesivos que producen los escoriales, coladas, cráteres y conos volcánicos de basalto, y que forman el cuerpo del Tromen y el Wayle, y que le dan al paisaje ese aspecto tan característico, gracias a que fue muy poco afectado por los procesos erosivos.

El volcán Tromen, antiguamente llamado Punmahuida por los mapuches (Pun, noche y mahuida, sierra) constituye uno de los volcanes activos más importantes de los Andes neuquinos. Sobre la base de crónicas y documentos escritos se conocen 6 erupciones históricas, 1751-52, 1820, 1822, 1823, 1827 y 1828 d. C., aunque ninguna de éstas ha sido confirmada por registros geológicos. Una de las últimas erupciones es la que da origen al bloque de lava llamado “El Escorial”. La datación absoluta obtenida  restringe la edad de esta unidad  de 1400 a 1700 d.C.

FLORA Y FAUNA

En el Área Natural Protegida El Tromen se encuentran bien representadas las ecorregiones de la estepa patagónica y altoandina. En las zonas más bajas, la vegetación predominante son los pastizales de coirones que a medida que se asciende por los cerros van siendo sustituidos por las plantas en forma de cojín (neneo) acostumbradas a soportar fuertes vientos y grandes acumulaciones de nieve. En los faldeos altos del volcán Tromen y del cerro Wayle aparece la vegetación altoandina, que conforma un semidesierto de altura con plantas adaptadas a sobrevivir en condiciones ambientales extremas, con fuertes heladas en otoño, nieve en invierno, sequía en verano y fuertes vientos durante todo el año.

En la zona se da un arbusto, el colimamil o leña amarilla (Adesmia pinnifolia), llamado así por el color de su corteza. Puede superar los 3 m de altura, y es una especie de distribución restringida, entre los 2.000 y 3.500 msnm en las provincias de San Juan y Mendoza, siendo las poblaciones que crecen en el ANP El Tromen las que alcanzan su dispersión más austral. Es la única especie del parque con porte arbóreo y que desarrolló un tallo leñoso de gran importancia para los pobladores, quienes la utilizan para cocina y calefacción. Precisamente por ello su distribución en el parque se ha reducido significativamente, hasta el punto de desaparecer en muchos sectores.

Los cuerpos de agua principales son la laguna Tromen, al pie de la ladera noroeste del volcán Tromen y el bañado de los Barros. Ambos lugares son importantes sitios de nidificación de aves acuáticas como el cisne de cuello negro, el flamenco austral, el coscoroba, el macá común, el macá plateado, el cauquén común, los patos zambullidores grande y chico, el pato overo, el pato cuchara, el tero real y la gaviota andina, entre otros. La laguna es también lugar de paso de aves migratorias que nidifican en el hemisferio norte y pasan el invierno (verano austral) en el sur del continente, como el playerito unicolor, el pitotoy grande, el pitotoy chico y el farolopo común.

Por estas características el ANP El Tromen fue declarada en 2006 “sitio Ramsar”. La Convención Ramsar sobre los Humedales es un tratado internacional para la cooperación en pro de la conservación y el uso racional de los humedales y sus recursos. El parque está catalogado además como AICA, o “Sitio Importante para la Conservación de las Aves” por la federación BirdLife International.

ASPECTOS SOCIOCULTURALES

Los únicos habitantes del área protegida son crianceros que tienen en la misma sus campos de veranada. En el norte de Neuquén el término crianceros designa al conjunto de productores ganaderos familiares dedicados fundamentalmente a la cría de ovinos y caprinos mediante la práctica de la trashumancia. Esta se define como una forma social de manejo ganadero cuya característica es la de alternar estacionalmente entre espacios distantes para aprovechar la productividad diferencial de los pastizales naturales.

En la provincia de Neuquén este manejo alcanza la mayor extensión y complejidad y puede definirse como el movimiento estacional entre las sierras y mesetas áridas y semiáridas y la cordillera de los Andes y las vegas altas de las sierras que permanecen cubiertas de nieve durante el invierno. En esta actividad, el área protegida El Tromen se integra como un espacio de veranada. Normalmente la llegada de los veranadores se inicia en noviembre, pero las fechas pueden diferir de acuerdo a como las condiciones climáticas del año afecten la disponibilidad de las pasturas. La permanencia de estos productores en al área se extiende hasta el mes de abril o mayo, también en función de las condiciones climatológicas.

La veranada se realiza en los valles de altura, excediendo en muchos casos la cota de 1200 m. Este ambiente brinda pastos y aguadas a los rebaños durante el estío. Su estadía varía en función de la distancia a los campos de invernada y la altitud de los campos de veranada, pudiendo variar entre tres y cinco meses. La invernada se desarrolla en la meseta y valles inferiores, en donde la escasez de agua y de pasturas se hace crítica a finales de la primavera. El circuito no tiene una longitud regular, las distancias varían considerablemente según la zona, desde unos pocos kilómetros hasta más de 200. Los crianceros acompañan el traslado a caballo.

Se estima que en este ámbito hay unos 7.500 crianceros, con rebaños o “majadas” que oscilan entre las 250 y las 1000 cabezas. El objetivo principal de sus actividades es la esquila y la venta de la lana ovina y del “mohair” (pelo caprino) y de los “chivitos” y corderos. Una parte de su producción se destina al consumo familiar, aunque es mayor la proporción que se destina al mercado de productos. Entre los crianceros existen comunidades indígenas (con o sin reconocimiento legal y con diversos grados de formalización de ese reconocimiento) y comunidades locales de criollos, cuyas actividades son ganaderas son realizadas mediante usos y costumbres vinculadas a lazos sociales tradicionales.

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Esa es otra historia

Fuente: Tierras PatagónicasJosé Fernández Piñar


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