El tejido anuda diversos mundos, texturas, símbolos. Su origen se confunde con los inicios de los tiempos en tanto fuente primigenia de abrigo. Como antiguo lenguaje está confeccionado de hilos, tramas y paciencia.
En la Patagonia los tejidos constituyen los hilos que enhebran la identidad cultural de la región, a través de prácticas que se sostienen en la oralidad. Un código narrativo imperceptible ante los ojos del poder se perpetuó a través de los telares de los pueblos originarios y trascendió una larga historia de invisibilización y estigmatización. Así, el tejido se transformó en una fuente de abrigo de los cuerpos y de perpetuación sutil de una identidad que afrontó la colonialidad de la razón y los sentidos.

Cada puntada en los telares es memoria al crear una trama donde la materialidad del textil dialoga con la urdimbre inmaterial de sus significados culturales, enlazados al legado vivo del pueblo mapuche. Ellos portan historias, geografías e identidades que permiten transitar diversos espacios, momentos y usos: desde lo profano a lo sagrado, de lo doméstico a lo ritual, al desplegar universos de sentido donde el hacer manual desafía al tiempo acelerado de la contemporaneidad, para recuperar gestos de cuidado, transmisión cultural y persistencia social.
Los tejidos expresan conocimientos y prácticas compartidas. Cada pieza reúne un código textil que es expresión singular y colectiva de un patrimonio cultural inmaterial de la región. Los tejidos atraviesan múltiples dimensiones: cuerpos, paisajes, relatos y materialidades que se expanden más allá del telar y que crean una “trama en común”, que la constituye en un patrimonio cultural inmaterial singular del Neuquén y la Patagonia.

La tradición textil mapuche y la historia de la Llalliñkushe
Hace tiempo una tejedora mapuche me contó una historia que parecía haberse narrado desde tiempos inmemoriales. Dice que ninguna mujer aprende realmente a tejer por primera vez de manos humanas. Mucho antes, es la llallin, la araña, quien se acerca para mostrar un secreto celosamente guardado.
La Llalin es un símbolo de sabiduría y representa a la maestra del tejido. No solo porque su telaraña inspira las formas geométricas y la lógica de los diseños, sino porque representa el vínculo entre la creatividad humana y la naturaleza. La llallin enseña a observar, a esperar, a perfeccionar el movimiento, a entender que el tejido es tiempo, constancia y paciencia.

De acuerdo al antropólogo Pedro Mege Rosso, en la cultura mapuche la incorporación de las niñas al mundo del tejido comienza a través de prácticas iniciáticas que las introducen en los saberes de la “cofradía de las arañas”: texturas, colores, símbolos y pliegues están cargados con significados que remiten a su tela. Cada elemento de la naturaleza tiene un espíritu y fuerza que lo protege. En el caso de la tejeduría, los mapuches creen en Llalliñkushe, “La gran tejedora”.
La rica oralidad del pueblo mapuche es profusa en relatos que vinculan íntimamente a las tejedoras con la araña como fuerza tutelar y que evidencian cómo los gestos de observación atenta con la naturaleza perpetúan una pedagogía ancestral que combina técnica, cosmovisión y espiritualidad.
Las tejedoras cuentan que en los bosques patagónicos vive, desde tiempos antiguos, la araña madre, quien enseñó a las primeras mujeres mapuches el arte del hilado y el tejido, para que ellas, a su vez, se lo transmitieran a sus nietas. Por eso, cuando nace una niña, se realiza una rogativa: su familia va al bosque a buscar tela de araña y luego se la deposita suavemente con las manos, para asegurarse de que, cuando crezca, sea hábil para el arte del telar.
“…Cuando éramos chicas, recuerdan las hermanas Georgina y Beatriz Tripailaf, tejedoras mapuches de San Martín de los Andes, había mucha gente que cumplía con este rito que tenía mucho kimün, respeto por la naturaleza. Cuando nacían los niños, y especialmente las niñas, nos llevaban a la montaña, donde había más tela de araña. Con esa tela de araña nos frotaban la mano para que de grandes fueran buenas hilanderas y tejenderas. Se preocupaban mucho por eso. No era algo para todos, solo para algunos niños y niñas…”

La experiencia se repite, con variaciones, en las comunidades mapuche del Neuquén. La araña aparece como iniciadora, como primera maestra. No se la nombra con miedo, sino con respeto. La llallin es la que ordena, la que enseña a mirar, la que transmite la paciencia que requiere el tejido. Además de la belleza del relato y relacionado a ello, la centralidad de la naturaleza para la cultura mapuche no sólo está sustentada en este mito de origen que tiene como núcleo el rol benéfico de la araña como espíritu protector, sino que, en cada momento del tejido, se manifiesta una íntima comunión con el mundo natural. Desde la crianza de los animales, la esquila, pasando por la obtención de los tintes naturales a partir de las raíces que viven en el entorno, hasta el hilado, cada etapa del tejido revela un proceso en vinculación profunda con la tierra. En cada gesto del tejido vemos una práctica que está íntima y misteriosamente relacionada con la naturaleza. Y la araña, la llallin, es una guía y un puente con ese saber primordial.
El huitral, se convierte cada día en el espacio donde las tejedoras dialogan con su historia. En cada hebra se teje mucho más que abrigo: se traza memoria, se afirma territorio y se renueva un saber que ha sobrevivido a siglos de desplazamientos, silencios forzados y resistencia. El poncho, la faja o la manta llevan algo de quien los teje, de la tela y colores que provienen de la naturaleza, pero también algo de la llallin. Porque cada hebra, cada cruce, cada figura, pertenece a esa red antigua que sigue uniendo a una cultura viva con su territorio.
Más Neuquén es una publicación declarada de interés por el Congreso de la Nación (355-D-20 y 1392-D-2021 / OD 391) y la Legislatura del Neuquén (2373/18), por su aporte al conocimiento e historia del Neuquén.
Para Más Neuquén por el Lic. Nicolás Padín, investigador de la Subsecretaría de Cultura de la Provincia del Neuquén. Profesor de Historia Económica y Social General de la Universidad Nacional del Comahue.
Bibliografía y testimonios orales:
- Riquelme Guebalmar, Gladys, “Llallin kusé: ¿modelo o auxiliar de la tejedora mapuche?”, En: Actas de lengua y literatura mapuche, Nº 3, Temuco, Universidad de la Frontera, 1989, pp. 205-217.
- Mege Rosso, Pedro, “La cofradía de las arañas. Mitos y ritos herméticos de las maestras textileras mapuches”, En: Aisthesis, Nº 62, Santiago de Chile, Pontificia Universidad Católica de Chile, pp. 151-171.
- Entrevistas a Georgina y Beatriz Tripailaf, 17 de noviembre de 2025.
- Entrevista a Cecylia Kilapi, 18 de noviembre de 2025.
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