El texto que sigue es un capítulo del libro “A la orilla del viento – Una Historia de Plottier”, recientemente publicado. Escrito e imaginado para estudiantes de escuelas primarias, el relato cobra vida a través de una viajera del tiempo que, con una mirada curiosa y sensible, comparte sus hallazgos y descubrimientos sobre la historia del lugar.
¿Escuchan ese silbato fuerte en la distancia? ¡Shhh! Es el sonido de un tren que se acerca… Chuf, chuf, chuf, chuf…. ¡¡Piiiii!!! La locomotora es una máquina a vapor y estamos viendo la llegada del Ferrocarril del Sud a Neuquén. En 1902, es el medio de transporte más importante de la época y de la región.
En aquel tiempo, los trenes pertenecían a una empresa inglesa. Había trenes de carga, que llevaban productos de todo tipo, y trenes de pasajeros, que traían y llevaban gente.
Pero hay un secreto detrás de estas vías… El gobierno argentino quería extender el tren desde Bahía Blanca hasta la cordillera de los Andes. ¿Y saben por qué? Porque existía un gran temor a un conflicto con Chile. Si eso ocurría, el país necesitaba mover rápidamente tropas y equipos militares.
Aunque nunca fue necesario usarlos para la guerra, el ferrocarril cambió para siempre la vida de las personas. Gracias a las vías, los viajes fueron más rápidos y también se podían transportar alimentos, materiales y productos que antes tardaban muchísimo en llegar.

La línea del tren fue creciendo poco a poco. En 1899 llegó hasta Confluencia, en 1902 alcanzó Neuquén y, finalmente, en 1914, llegó a Zapala. .
El 12 de julio de 1902, es un día histórico: ¡el primer tren entró al Territorio del Neuquén! La máquina de vapor número 205 cruzó el puente recién construido sobre el río Neuquén y llegó al paraje Confluencia. Allí, dos años después, nacería la ciudad de Neuquén, futura capital del territorio.
Ahora les pregunto: ¿Cómo siguió este camino de hierro hasta la cordillera? ¿Y cuándo pasaron por primera vez las vías por nuestro pueblo, Plottier?
¿Quieren que les cuente un secreto? Yo misma tuve que investigar mucho para descubrir una respuesta.
Primero busqué en viejos archivos de la Justicia del Neuquén, entre los años 1904 y 1910, tratando de encontrar noticias de accidentes o robos vinculados al tren… ¡pero no encontré nada! Entonces, tuve que viajar en el tiempo hacia otro lugar: un libro enorme, de casi 700 páginas, escrito en 1937 sobre la historia del Ferrocarril del Sud.

Allí apareció la primera pista: el 9 de agosto de 1906, desde Londres llegaron órdenes para extender el tren desde Neuquén hasta la cordillera de los Andes.
Después de dos años de debates y estudios, el 25 de julio de 1908 el Congreso argentino autorizó a la empresa a construir las vías hasta la frontera con Chile. Si observamos la imagen, vas a ver el año y que el punto 1 indica Neuquén al límite con Chile… más abajo, está marcado con líneas de puntos.
Pero había un problema: ¿por dónde cruzar la cordillera? ¿Por Pino Hachado? ¿Por Lonquimay? ¿O por el lago Lácar? Los ingenieros estudiaron distintas opciones durante el verano de 1908 y 1909, pero ninguna terminaba de convencer.
Finalmente, el 29 de diciembre de 1909 la empresa presentó los planos de los primeros 198 kilómetros de vías. Y el 22 de agosto de 1910 comenzaron oficialmente las obras.
En un plano de 1931 aparecen dos fechas claves para Plottier:
- 22 de febrero de 1910, donación de tierras para las vías del FCS.

7 de abril de 1911, donación de tierras para la Estación Plottier.
Eso quiere decir que… ¡las vías ya estaban pasando por Plottier en 1911!

Para confirmar este misterio, fui hasta el Museo Paraje Confluencia, en la ciudad de Neuquén. Allí, la directora, me mostró fotos y más documentos. Una imagen increíble me dejó sin aliento: una máquina a vapor que en 1912 realizó el primer viaje de Neuquén a Zapala.
Las vías ya estaban listas, y el 18 de diciembre de 1913 el Ministerio de Obras Públicas autorizó al Ferrocarril del Sud a abrir al público el tramo entre Neuquén y Zapala, de 187 kilómetros.
Finalmente, el 3 de enero de 1914, se inauguraron tres estaciones nuevas: Zapala, Senillosa y Plottier. ¿Por qué la nuestra se llamó Plottier? Porque la empresa ferroviaria acostumbraba elegir el nombre según quién despachaba más cargamentos. Y aquí, el gran establecimiento del doctor Plottier era el que más enviaba.
Al principio, la estación era apenas un par de casillas precarias. Hubo que esperar hasta 1927 para ver terminado el edificio de la estación que hoy todavía conocemos
Aquí estoy llegando en mi viaje en el tiempo, ¡y me reciben muy bien! Me veo mucho más joven, ¿verdad?

Más Neuquén es una publicación declarada de interés por el Congreso de la Nación (355-D-20 y 1392-D-2021 / OD 391) y la Legislatura del Neuquén (2373/18), por su aporte al conocimiento e historia del Neuquén.
Fuente: Del libro «A la orilla del viento – Una historia de Plottier» de Diego Suárez (Instagram: @diegofsuarez.historiador)
Sobre el autor
Profesor de enseñanza media y superior en Historia, egresado de la UNR. Dentro del Grupo de Estudios de Historia Social (UNCo), escribió artículos para revistas académicas y de divulgación y participó en la publicación de numerosos libros de investigación sobre Historias del delito en el Territorio del Neuquén. Entre sus trabajos y publicaciones se encuentran libros de Historia Argentina (Puna y Hacha), la guerra de Malvinas (La Guerra en mí), Historia local y, también, diversos contenidos para trabajar en escuelas secundarias (Los gajos de la mandarina; Terra Incognita, El imperio de las máquinas).
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