La confluencia

La epidemia de 1908 en la capital neuquina

En febrero de 1908, la joven capital del territorio, cuyo Concejo Municipal estaba a cargo de Abel Chaneton, debió tomar urgentes medidas como consecuencia de haberse producido una epidemia, de carácter endémico, de escarlatina.

La gravedad de dicha epidemia fue de tal magnitud, que el Dr. Pelagatti, médico de la gobernación en aquella época, escribía con fecha 10 de febrero de 1908 de esta manera:

 “Desde hace dos días han vuelto reaparecer varios casos de escarlatina, que ya se han sentido en esta población, con carácter endémico. Estos son en las casas de… y de… en cuyas propiedades hay aglomeraciones exagerada de inquilinos. He tenido oportunidad de averiguar que en algunas de aquellas piezas viven seis personas, sin que haya el espacio necesario para hospedarlos. También es muy notable el estado de desarrollo de aquella y de otras muchas viviendas donde una afección infecto-contagiosa, cuando ha penetrado, sienta sus reales bien arraigados. Es mi opinión deben tomarse las medidas más rigurosas de la profilaxis en estos casos muy peligrosos que acechan a la población entera. Es necesario también poder impedir la difusión del morbo, que, aunque son casos aislados, amenaza extenderse cada día más, y esto se puede conseguir destinando una de las casas más apartadas de la población, como para aislar y asilar a los que estén enfermos y a los que llegaran a caer presa de la enfermedad. Además, es necesario hacer una prolija desinfección de las casas de donde se saquen los enfermos que deberán ser aislados. Todas estas mejoras en la salud pública se podrán corregir además con la higienización de los fondos de las casas donde existen acumulados residuos de la alimentación humana y de cuadrúpedos.

Sería también necesario que se adquiriese una estufa de desinfección y hasta se debería llegar a la desinfección completa por el fuego de aquellos ranchos que constituya el foco permanente de la infección, sin cuyas medidas extremas tal vez no se pueda alcanzar a desalojar el temible enemigo”.

Neuquén, en los inicios del siglo XX
Imagen ilustrativa: Neuquén, en los inicios del siglo XX

Interviene don Abel Chaneton

De inmediato la Comuna por intermedio de don Abel Chaneton y dado los términos de la comunicación del Dr. Pelagatti, dispone que se libre oficio telegráfico al Departamento Nacional de Higiene, solicitando una estufa o pulverizador de desinfección y 12 frascos de suero antidiftérico de 1500 a 2000 unidades, y resuelve que se adopten de inmediato todas las medidas de aislamiento, higiene, etc. y cualquier otra que el médico aconsejare.

Cuatro días más tarde el Departamento de Higiene en despacho telegráfico comunica que en el primer tren saldría el suero requerido y el resto de los pedidos.

Julio Pelagatti
Doctor Julio Pelagatti

El diario La Prensa trata el asunto, pero la Dirección de Higiene pone las cosas en claro

Días más tarde el Departamento de Higiene telegrafía a Chaneton, solicitando acuse recibo del primer envío, a efectos de desvirtuar al diario “La Prensa”, que había publicado alguna información de su corresponsal en Neuquén en la que—según se desprende de los textos telegráficos— sembraba la duda de la inacción del citado Departamento, cosa que era inexacta ya que a la primera comunicación formulada por Chaneton solicitando elementos para combatir la epidemia, a los cuatro días recibía contestación en donde se le informaba que en el primer tren para estos lugares se enviaría lo requerido.

En esa nota, el Dr. Carlos Malbrán (el destacado médico y pionero en la investigación bacteriológica en la Argentina) del Departamento de Higiene, informaba a la Comuna que al día siguiente saldría para Neuquén el guarda sanitario Espíndola para colaborar en establecer la desinfección necesaria, llevando los elementos para ese fin a la capital del Territorio Neuquino.

Carlos Gregorio Malbrán, destacado médico y legislador argentino de fines del siglo XIX y principios del XX, pionero en la investigación bacteriológica y figura de la salud pública argentina.
Carlos Gregorio Malbrán, destacado médico y legislador argentino de fines del siglo XIX y principios del XX, pionero en la investigación bacteriológica y figura de la salud pública argentina.

Las acciones tomadas fueron diversas y rápidas, así también como los gastos extraordinarios efectuados por la comuna en medicamentos, desinfecciones, alquiler de una propiedad que fue convertida en lazareto (de propiedad del señor Mangiarotti), entre otros, hasta terminar con la epidemia, tarea que estuvo a cargo del Dr. Julio Pelagatti.

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Publicación declarada de interés por el Congreso de la Nación (355-D-20 y 1392-D-2021 / OD 391) y la Legislatura del Neuquén (2373/18), por su aporte al conocimiento e historia del Neuquén.


Fuente: Texto extraído y adaptado, del periódico La Provincia, edición especial por el cincuentenario de Neuquén Capital, del 12 de Septiembre de 1954.


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