El primer camino carretero
Desde 1882, el misionero salesiano Domingo Milanesio -el “Patiru Domingo”-, remontando el Río Negro y el Neuquén desde Carmen de Patagones llega a la zona norte. Aquí, recibirá gratas satisfacciones espirituales, puesto que es el único lugar del desierto patagónico donde encuentra familias de chilenos, muy religiosas y dispuestas a recibir la prédica y los sacramentos del misionero. Vuelve varias veces más a realizar esporádicas misiones en la zona hasta que, al fundar el Coronel Olascoaga la capital Chos Malal en 1887, el padre Milanesio se establece allí y funda la parroquia y misión, tomándola como centro de su accionar entre indios y chilenos.


En el año 88 el sacerdote chileno Uribe, colaborador en las misiones con los curas de Chos Malal, le crea un gran problema. Este sacerdote, como era costumbre arraigada en Chile, recibía y a veces exigía limosna en dinero para subsistir. Del lado argentino, esa misión de bautizar y casar la realizaban los “capellanes militares” que eran pagados por la Gobernación y por eso, cuando le llegó la noticia a Olascoaga de que “los curas andan cobrando para casar a la gente”, se enojó mucho y mandó una partida para apresar a los misioneros. Según los chismes parroquiales asentados en el libro histórico, el bocón vengativo, fue un oficial del Ejército al que el misionero le había echado en cara de que “en Chacay Melehue tenía una mujer mientras la verdadera estaba en Chos Malal”. Se juntaron en el viejo Chos Malal, dos grandes cabezaduras y visionarios, Olascoaga y Milanesio y las chispas saltaron pronto (Milanesio lo llamaba “El Papa fuera de Roma”). A Uribe, como era chileno, se lo dejó ir, pero Milanesio fue a parar preso al histórico Torreón. Luego de dos días de ablande, Olascoaga le mandó decir que si quería salir de allí debía dedicarse a la construcción de un templo para Chos Malal (“el Papa quiere tener su catedral”).

Milanesio, con tal de estar lejos de Olascoaga aceptó el desafío y con alguna escasa ayuda de carros y chilenos presos de la Gobernación emprendió la tarea de abrir un camino para carretas entre Chos Malal y Las Lagunas (Epu Lafquen) con el fin de traer de esos bosques la madera para el templo. En el término de dos meses, el camino básico estuvo concluido y habilitados los 150 kilómetros. El templo comenzó a construirse con la madera de Las Lagunas mientras Olascoaga usaba el camino abierto para traer también madera para los edificios de la Gobernación. En santas paces y siendo padrino el Gobernador, el 8 de diciembre, Olascoaga y Milanesio inauguraban “el templo mayor” de la capital del Territorio. En gran medida, la actual ruta de Chos Malal a Las Lagunas (43 y continuación por la 46) sigue este antiguo trazado. Parte del primitivo trazado, se puede apreciar aún intacto, en la bajada de Camalón y en La vega del Sobadero.
Isidro Belver
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Publicado en Malal Meulen – La querencia del Viento – de Isidro Belver – Se lo puede descargar desde AQUÍ.
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