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Añelo: el combate de Choique Mahuida – 1879

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El 26 de junio de 1879,  se libra el combate de Choique Mahuida (Sierra del Avestruz) en el actual departamento de Añelo. Al noroeste de la localidad homónima, en el camino viejo a Chos Malal (actualmente la olvidada ruta provincial 1)

EL lugar del combate no se ha señaizado con exactitud- Esta foto corresponde a la zona aproximada del combate, en la cadena de los Chihuidos, pegado al antiguo camino a Chos Malal, la actual ruta provincial 1.
EL lugar del combate no se ha señalizado con exactitud- Esta foto corresponde a la zona aproximada del combate, en la cadena de los Chihuidos, pegado al antiguo camino a Chos Malal, la actual ruta provincial 1.

La tribu de Namuncurá se alejaba de sus antiguos dominios pampeanos, tratando de evitar el encuentro y caer en el cerco que le tendían las tropas de las tres divisiones que allí operaban (2da, 3era y 5ta).

Su destino era llegar hasta las tolderías de Reuquecurá, tío de Namuncurá, en el medio oeste de la actual provincia del Neuquén, donde esperaban reorganizar sus huestes.

Pero con el fin de cortarles la retirada, el general Roca había dispuesto que las divisiones 1era y 4ta actuaran como pinzas de una gran tenaza, que cerraría en su interior el territorio pampeano que batían otras tres divisiones, impidiendo con ello que las indiadas que no habían querido “someterse” pacíficamente, pudieran trasladarse fuera de la nueva frontera que debía instalarse por imperio de la ley N° 215.

No hacerlo así significaba tener descubiertas las espaldas de los fortines que se erigían a orillas del Neuquén y Negro.

Dice el parte Oficial:

“El jefe de la vanguardia.
Campamento El Mangrullo, junio 28 de 1879.
Al señor Comandante en jefe de la 4ta División del Ejército, teniente coronel don Napoleón Uriburu.

Tengo el honor de dirigirme a usted comunicándole que en cumplimiento de las órdenes que me diera el 25 del corriente, de seguir unos indios que se habían dejado sentir por la vanguardia cortándoles rastro, marché sobre su huella con la Compañía del Regimiento 79 de Caballería de Línea, al mando del capitán don Gualberto Torena, y cinco hombres de Guardias Nacionales de la 1era Compañía de Voluntarios.

Después de una marcha forzada de todo el día y toda la noche, di con ellos a la madrugada del 26; estaban acampados entre la sierra, al noroeste de Choique Mahuida, pero con los caballos prontos, de manera que saltaron tan luego de sentirnos.

Nuestra carga fue eficaz, y mediante la actividad desplegada por el oficial que me secundaba, capitán Torena, no tuvieron tiempo de formar los indios y fueron deshechos, quedando 9 de lanza muertos en el campo, 6 de lanza prisioneros y 53 de chusma, logrando sólo escapar los indios mejor montados, que según declaraciones, no pasan de ocho, quedando también en nuestro poder 65 caballos, 20 monturas y algunas armas. De la chusma no se escapó nadie; los caballos eran el total de animales que tenían.

Estos indios emigraban de La Pampa y eran mandados por el cacique o capitanejo Luciano, que murió en la pelea: pertenecían a la tribu de Namuncurá.”

Pero hay un detalle que reviste capital importancia, pues ello da muestra del valor de esos hombres que luchaban por su libertad con el coraje que da ese hermoso sentimiento.

Por eso no se puede menos que transcribir fracción del telegrama por el cual el comandante de la división hace llegar la noticia del combate a su superior el comandante e inspector de armas. Dicho telegrama fue enviado desde su campamento en El Mangrullo (y enviado por chasque hasta Mendoza, desde donde era transmitido) y expresaba, luego de los informes de rigor:

“Los indios en su desesperada derrota se lanzaron de un peñasco a pico, ¡donde quedaron completamente destrozados!

¡Heroico gesto, digno de los más ilustres mártires de la libertad!

Ellos supieron también, como los vencidos en Chancay (Cuando el teniente Pringles decide internarse en el mar antes que rendirse a los Realistas ) y los indios curacas, preferir la muerte a la ignominia de la derrota.

Dos días después, muy cerca de este lugar el cacique Marillán, fue atacado por las tropas nacionales, librándose el combate de Las Barrancas del Neuquén.

 

 


Fuente: Juan Mario Raone – Fortines del desierto – Mojones de civilización – Tomo II


 

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