La provinciaNorte Neuquino

Olascoaga contra el plan para Las Lajas

El ex gobernador del Neuquén criticó la propuesta de quien gobernaba el territorio en 1903 -José Ignacio Alsina- de mudar la capital junto a tierras de su pertenencia.

La crisis política del Neuquén se ventilaba en Buenos Aires y se padecía en Chos Malal. A fines de febrero de 1903 el diario Tribuna publicó un reclamo de pobladores que reforzó el protagonismo del diario como escenario de la protesta contra el gobernador José Ignacio Alsina.

Aún antes, el 17 de febrero de ese agitado año, quien había sido primer gobernador -el coronel Manuel Olascoaga- publicó una carta contra la decisión de Alsina de trasladar la capital Chos Malal a Las Lajas (de lo que el Tribuna también se hizo eco).

Pero las críticas de los pobladores publicadas el 28 de febrero -y que se suscribieron en la cordillera ya el 12 de ese mes- repudiaban el manejo autoritario y caprichoso del gobernador tanto como las maniobras dolosas de sus funcionarios.

Ese sábado 28 el Tribuna incluyó la protesta vecinal abonada por casi 300 firmas de neuquinos en nota al ministro del interior, clamando por garantías en Chos Malal.

Los firmantes confesaban que se habían ilusionado con el nombramiento del gobernador Alsina sabiéndolo propietario de tierras en la misma provincia.

“Pero desde que asumió, lo movió un solo propósito: llevar la capital a Las Lajas” a la vez que poco a poco abandonó la obra pública “porque le interesaba desprestigiar a Chos Malal”.

Deducían que nadie que supiera del pretendido traslado invertiría en ese lugar que comenzaba a languidecer.

Gobernador en la picota

Los vecinos denunciaban: 1) que la policía y los jueces en manos de ese gobernador eran simples e inconscientes instrumentos; 2) que se sucedían atentados; 3) el gobernador Alsina dejó que la balsa destinada a cruzar peatones y hasta ganado, se inutilizara (al erario público le costó unos 10.000 pesos). La reemplazaba un bote del señor Luis Rouret, comerciante “a cuya casa van a parar los vales de la gendarmería, el cual cobra lo que quiere al viajero que necesita de sus servicios”; y 4) Alsina inutilizó el servicio que hacía en siete días el viaje a Chos Malal por el camino de Añelo y lo reemplazó por el de Las Lajas, “vale decir por el de su estancia”.

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Por su cuenta, y con información de los reclamantes, el Tribuna denunciaba que en 60 leguas de campo fiscal, Demetrio Alsina, hermano y socio del gobernador neuquino en la propiedad de Las Lajas “cobra talaje a los pobladores que se estacionan allí con puntas de hacienda que serían, apenas se les ayudase un poco, núcleos de establecimientos ganaderos más o menos considerables. Pero en cambio, la misma gobernación prohíbe que los dueños de campos, Zuberbühler, Albert (Francis), Dr. Pinedo, Norrié y otros, por ejemplo, cobren talaje a los intrusos que penetran a sus propiedades deslindadas y conocidas”.

Reclamaban la falta de gendarmes. Repudiaban las autorizaciones verbales para sembrar tierras fiscales: al levantar la cosecha recién aparecían los gendarmes a reclamar un permiso escrito y entonces desalojaban a los labriegos y les quitaban la cosecha.

El comercio floreciente había desaparecido en Chos Malal “a excepción del de Luis Rouret, afortunado señor a cuya casa van destinados los vales con que se abona los haberes de la administración”.

También se hablaba de robos, cuatrerismo y asesinatos, además de la mala reputación del secretario (de la gobernación) capitán del ejército, en función de versiones que invitaban a hurgar en los tribunales de la provincia de Buenos Aires.

Había acusaciones para el jefe de policía Rodolfo Gómez que más allá de su foja de servicios, el concepto que de él tenía “el teniente coronel Franklin Rawson bastaría para descalificarlo y condenarlo” (Rawson gobernó Neuquén entre 1893 y 1899).

El Torreón de Chos Malal en la cima del Cerrito.
El Torreón de Chos Malal en la cima del Cerrito.

Facciones irreconciliables

Lo que resultaba evidente es que se habían formado facciones irreconciliables y las presentaciones al gobierno central eran tan parciales como los envíos de los corresponsales generalmente cargados con el tono de las emociones del momento.

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La nota de los 300 vecinos también se quejaba del comisario inspector Abel Chaneton.

El Tribuna aseguraba que el aludido había sido empleado de todas las administraciones “también fue echado de todas” y sufrió un año de prisión con carga de trabajos públicos durante la gobernación de Rawson.

Más tarde sería periodista, intendente y moriría asesinado el 18 de enero 1917 en el bar La Alegría a consecuencia de su investigación por las muertes -o fusilamientos, como sostenía- del 30 de mayo de 1916 en la cordillera de Zainuco.

Las víctimas de aquel episodio fueron varios evadidos de la gran fuga de presos de la cárcel del Neuquén que comandó Martín Daniel Bressler el 23 de mayo del 16.

Aluvión contra Alsina

El 16 de febrero de 1903 un mensajero dejó en el 626 de la calle Bartolomé Mitre -redacción del Tribuna en Buenos Aires- copia de una carta del coronel Manuel Olascoaga a la prensa para refutar el traslado de Chos Malal a Las Lajas.

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Al día siguiente, glosada con algunas consideraciones editoriales y por 80 centavos -precio de tapa- los lectores conocieron el contenido de la carta y se sumergieron en la polémica neuquina.

El ministro del interior analizaba en la Casa Rosada el largo informe del gobernador Alsina que “aconseja que la capital de aquel territorio (Neuquén) establecida en Chos Malal, se traslade a Las Lajas”, sostenía el Tribuna. Pero advertía que “hemos sido contrarios a ese cambio…”

Aludía inmediatamente a la carta del coronel Olascoaga “cuya lectura refuerza y ratifica nuestras propias opiniones”.

El ex gobernador refutó los rebuscados argumentos de Alsina contra Chos Malal en los que sostenía que no era céntrica (“Por iguales razones, si ellas debieran imponer ubicación de las capitales, la de la república tendría que irse a Córdoba…”, aducía Olascoaga, desechando el argumento de Alsina por pueril), no tenía agua de riego, ni buena tierra, ni buen acceso.

El diario señaló que las tierras capitalinas debieran estar bien regadas por el canal que el mismo Olascoaga proyectó y niveló durante su gobernación y no costó al erario un solo peso; “si ha sido destruido o no se utiliza como debiera, la culpa no es de Chos Malal” acusó.

Analizaba la buena calidad de las tierras, contrapuestas a las de Las Lajas donde se proponía establecer la capital: “En esa angostura, húmeda y malsana, está pues, Las Lajas, como sirviendo de base a la estancia de los señores Alsina, que fueron quienes donaron aquella zona para campamento militar, seccionándola de la propiedad que allí poseen”.

Buen espacio llevó el análisis de los caminos que llevaban a uno y otro punto y no faltaba el recuerdo de aquella vez cuando los carros de Olascoaga se desbarrancaron al bajar el valle del Agrio.

El ministro no iba a apresurarse en decisiones, pero la polémica y los problemas en el primitivo Neuquén iban a agrandarse.

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Publicado en el Diario Río Negro, el 2 de Marzo del 2003. Artículo escrito por Francisco Juárez.


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