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Norte Neuquino

“Votemos por el martillito”

Campaña Vacunación


En las elecciones de 1962 se había prohibido en todo el país votar por el peronismo, proscripto por los militares golpistas de turno. En Huingan-Có, como en tantos pueblos, se vivía con preocupación estas elecciones sin poder votar a su líder. La rama femenina “Evita Capitana” estaba huérfana de directivas y no se sabía a quién votar, aunque en general se propiciaba el voto en blanco. A una conocida dirigente se le ocurrió que había que elegir una boleta cualquiera que fuera fácil de memorizar y difundir y así se largó la campaña: “Hay que votar la boleta del martillito y la echona” (La hoz y el martillo que identifica al partido Comunista). Se corrió la consigna y a la hora del escrutinio el resultado fue un aplastante triunfo de casi el 100% para el PC, ante las miradas atónitas y aterradas de los gendarmes y militares que custodiaban el comicio. Sin embargo, lo peor vino después, ya que al haber sido Huingan-Có la única mesa del país donde ganaron “los comunistas”, y por tán rotudo porcentaje, hizo que comenzaran a llegar al pueblo, delegados de la Intervención militar de Neuquén, altos jefes militares del Ministerio del Interior y hasta un apoderado nacional del Partido, tratando de identificar las razones del voto y a los dirigentes “comunistas”. Al enterarse de cómo había surgido todo, la mayoría celebró la broma y se fue olvidando el tema. Menos para el cura misionero de Chos Malal que venía a dar misa y bautizar. En la primera oportunidad que llegó, se negó a dar misa en la escuela, donde siempre lo hacía, negándose a aceptar como madrina de bautismo, a la famosa dirigente “comunista”. En señal de repudio “a los agentes solapados del comunismo ateo internacional” rezó su misa en medio de la calle ante los confundios fieles que recién se enteraban de “lo malo que es ser comunista”. Aunque luego se arregló esta confusión con el cura, Huingan-Có quedó por muchos años con el mote de “reducto de comunistas”. En 1978, durante otro gobierno militar, llegó un famoso Ministro del Interior, que como resultado de su visita, al irse previno a su secretario: “Hay que seguir de cerca al intendente y el cura; bosque comunal, piscicultura comunal, fábrica de dulces comunal, piedra toba comunal…. esto huele mucho a comunismo…”.

 


Extraído del libro Malal Meulen – La querencia del Viento – de Isidro Belver


 

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