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La Pasto Verde y la mala fama

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Muchos fueron los motes endilgados a las mujeres patria, pero más lamentable es la mala fama, que en el caso de Carmen Funes rayó con la calumnia y empezó en esta zona. Para referirme a este tema comienzo tomando palabras de un artículo donde la historiadora Andrea Maurizzi cita las afirmaciones que muchos expresaban, como por ejemplo:

  • … ¿Las Cuarteleras?… esas salieron del correccional. Son mujeres de mala vida. Quién sabe qué no harán en los fortines”.

Carmen Funes no escapó a esto y en alguna medida su popularidad llegó a nuestros días traída por una mezcla de severas críticas a una supuesta inmoralidad juvenil y fundados elogios a sus años de criancera en Plaza Huincul. Lamentablemente, los supuestos primaron en alguna época sobre lo fundamentado. El doctor Gregorio Álvarez fue categórico sobre este asunto al expresar que ninguna de las personas que la conocieron podía aseverar que doña Carmen no era honesta y destacó que la mayoría nombrados en su disertación, estuvieron en la posta con sus esposas, con sus hijos, todos beneficiados con la reconocida hospitalidad. Estos grupos familiares la consideraron «verdadera samaritana en el desierto» o providencia del desierto para nuestras esposas e hijas”.

Puesto de Carmen Funes (la Pasto Verde) en Plaza Huincul
Puesto de Carmen Funes (la Pasto Verde) en Plaza Huincul

Cuando en 1915 se iniciaron los trabajos en búsqueda de petróleo en Plaza Huincul, Carmen Funes aún vivía y el auxilio que significó para esas familias su presencia en la aguada, fue reconocida por la autoridad territorial como lo destacó el Dr. Álvarez en su disertación de 1967:

  • “De tal calidad se consideraban sus servicios y méritos, que movió al Gobernador Elordi a protegerla como buena vecina y la recomendó a Y.P.F. para que la ayudase en lo que pudiera necesitar”.

Sin embargo, a pesar de aquella recomendación, diez o veinte años después de fallecida, los comentarios adversos hacia su persona estaban instalados en la órbita Ypefiana.

Se supo en cierta oportunidad que durante un acto oficial del yacimiento, el Administrador de turno tuvo palabras elogiosas hacia ella, lo que motivó el desagrado de sus superiores. La consideraban una persona de pasado «non-sanctus» y aquel administrador fue trasladado a otro yacimiento. A lo largo de los años dedicados a esta investigación, reiteradas veces escuché que al mencionarla como «servicial» o «generosa» lo hicieron de manera peyorativa. Para ser más clara, se la tilda de »mujer de la vida», «mujer de vida airada», «prostituta”. En la localidad de Zapala me encontré con un señor que fue habitante de Plaza Huincul. Al comentarle sobre este trabajo dijo riendo: «la Pasto Verde… ¡que plantita eh…! « Otros se expresan más duramente y prefiero no reproducir los comentarios, pero, si los que la conocieron, hombres, pero también mujeres y niños, no hicieron más que elogiarla… ¿por qué la denigra quien no la conoció? Recordemos que se juzga a una jovencita en medio de una guerra y si después de la guerra, continuó con el mismo comportamiento censurado, sería bueno leer algunas redondillas de la poeta mejicana Sor Juana Inés de la Cruz: “Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis”… ¿Cuál mayor culpa ha tenido, en una pasión errada, la que cae de rogada, o el que ruega de caído? ¿O cuál es más de culpar, aunque cualquiera mal haga: la que peca por la paga, o el que paga por pecar?

En Plaza Huíncul, Carmen Funes fue madre del corazón y esposa legitima hasta su muerte. Su viudo, la compañera que éste tuvo después de Carmen y los hijos que nacieron de aquella unión, la recordaron siempre con respeto llamándola «la abuelita Carmen». Ellos podrían, demandar a quienes ofenden su memoria.

Nelly Meden interpretó a Carmen Funes (La Pasto Verde) en la película Plaza Huincul (Pozo uno) de Lucas Demare, estrenada en 1960.
Nelly Meden interpretó a Carmen Funes (La Pasto Verde) en la película Plaza Huincul (Pozo uno) de Lucas Demare, estrenada en 1960.

En 1965, un diario de Buenos Aires se hacía eco del movimiento vecinal generado en Plaza Huíncul para reivindicarla, sin embargo no dejó de lado comentario adverso:

  • «La Pasto Verde está de moda. Neuquén entero quiere reivindicarla […] Una zamba exitosa  que lleva su nombre ha hecho despertar curiosidad por ella fuera de la provincia (…) ¿Cómo ingresa en la bibliografía patagónica y como prende en el cariño y el recuerdo de pioneros, militares, comerciantes, buscadores de petróleo, mineros, viajeros, arrieros, indios, folkloristas, etc.? Se dijo -cosas de mujeres, quizás-  que era «amiga de hacer favores” y en parte lo deja traslucir la zamba.

Efectivamente, las palabras que a continuación resaltaré con mayúsculas en la letra de la zamba «La Pasto Verde» contribuyeron a la mala fama pero veamos lo que dijo el propio autor al relatar cómo nacieron sus versos.

  • Aguada de los recuerdos lejanos,
  • tapera de un dulce ayer,
  • Tiempo de la “Pasto verde”,
  • zamba del coraje hecho mujer.
  • Brava gaucha en los fortines sureños,
  • bella flor del jarillal,
  • MIL SOLDADOS TE QUISIERON,
  • pero la tierra te  quiso más.
  • Sobre la reja, entre las piedras donde duerme tu voz,
  • Mi guitarra lloró.
  • Sola, esta zambita por las noches quiere darte luz,
  • Porque le duele que digan que el criollo neuquino te olvido.
  • QUIEN TE LLAMÓ PASTO VERDE FRESQUITA
  • Tal vez tu aroma sintió,
  • Poema de los desiertos,
  • Besos de un coplero que pasó.
  • QUIZAS HABLEN DE TUS AÑOS DE MOZA,
  • La aguada, el grillo, el zampal,
  • AÑOS DE LANZA Y ROMANCE,
  • Sangre que secó el viento al pasar.

En un artículo llegado de España, Berbel le había relatado a un periodista: «Pasando por Plaza Huíncul me quedé sin nafta exactamente frente a la aguada de La Pasto Verde. Mientras uno de mis hijos iba en busca del combustible, observando a mi alrededor, quedé maravillado. ¡Qué desolación!. ¡Cuánto de leyenda e historia se ha tejido en esa Aguada!. Así fue, que en menos de cinco minutos, sin pensarlo, tuve lista esta zamba,  que tantas satisfacciones me diera luego».

Murmullos, la gente murmuraba. Murmuración: entre otros significados el diccionario dice conversación en perjuicio de alguien que está ausente.

Al escribir «mil soldados te quisieron» tal vez Marcelo Berbel no dimensionó que el imaginario popular lo tomaría literalmente, como una confirmación de lo que se murmuraba de Carmen Funes y no como lo que fue, la inspiración del momento de un poeta que le escribió a lugares, objetos y personas.

Don Marcelo era casado con Rosa Edith Rodríguez, hija de Hermenegilda y Juan L. Rodríguez y esta pareja fue una de las que más elogió a Carmen Funes pues la conoció. Así que el poeta sabía, nada menos que de boca de sus suegros, de la personalidad de la Pasto Verde. De ninguna manera al escribir la letra de esta obra musical lo hizo con ánimo de perjudicar su moral.

Alimenta la imaginación de muchos el comentario que «por su posta pasaron todos los viajeros que a caballo o en carreta hacían aquel camino”. Distinto sería el pensamiento si se hubiesen citado las mujeres Rosario Leiva, Delfina Saavedra, Anna Schupp, María Ignacia Sal, Hemeregilda Rosales, María Carmela Fortunato, María Martinelli, Filomena Garrido, Flora Mercado, Nacira Khalil, Carmen Fuentealba, Petra García Pulido, Elvira López Campos entre muchas otras que allí pernoctaron, y muy especialmente a Juana Rosa Garrido quien al referirse a Carmen expresó textualmente: «Fue una santa».

Respecto a la fecha en que fueron escritos los versos, cuentan Lita y Pedro Ambrosio Ondetti, que se casaron el 14 de diciembre de 1963 y que Marcelo Berbel estaba invitado a la fiesta pero no pudo llegar al festejo: quedó varado en cercanías de la tumba de Carmen Funes. Pasada la medianoche ya era 15 de diciembre. Transcurrieron las horas y cuando la oscuridad de la noche lentamente daba paso al nuevo amanecer, Marcelo Berbel bajó del vehículo y guitarra en mano comenzó a caminar. Por casualidad se encontró con la tumba de Carmen Funes y preso de la emoción surgió la inspiración para escribir la letra de la zamba «La Pasto Verde». Pero lo más sorprendente es la fecha: Cuando los pasos de Berbel fueron guiados hacia esa tumba, era el día aniversario de la muerte de nuestra pionera. Carmen Funes de Campos falleció el 15 de diciembre de 1916 y en aquel amanecer se cumplían cuarenta y siete años en que allí fue sepultada. ¡Qué homenaje! y qué lástima que él no lo supo. La familia Ondetti, antes de escribirme esta historia se puso en contacto con la hija de don Marcelo Berbel, María Teresa, a quien todos conocemos como Marité, para tener su palabra autorizada y la cantante les respondió que así habían ocurrido las cosas y que aunque ella solo contaba seis años de edad recuerda que «íbamos a un casamiento «.

En enero de 1972, la profesora María Inés Duke escribió en «Informativo Y.P.F.»: «Un hombre de la zona, don Marcelo Berbel, formado en la disciplina castrense, le ha regalado una zamba…» y más adelante agregó en la página 18: «¿Quién mejor que un hombre que ha vestido uniforme para cantarle a una de esas mujeres de quienes Estanislao Zeballos ha dicho que se vinculaban a la suerte de los guerreros con singular abnegación?.«

Sobre el tema de la mala fama creado en tomo a Carmen Funes, la profesora María Tejeda de Lastra, poeta y escritora que desarrolló intensa y destacada labor cultural en la zona, concurrió especialmente invitada en el año 1990 al Encuentro de Escritores Patagónicos que se realizó en la ciudad de Puerto Madryn (Chubut). Llevó allá el tema «La Pasto Verde, la mujer y el valor de las fortineras que vinieron con Roca a habitar esta región» y durante el conclave realizó una encendida defensa de la moral de Carmen Funes. Entrevistada por un medio periodístico, expresó:

  • «Se trata de una cuestión personal. Intento revertir la idea estúpida que se lanzó por ahí sobre la Pasto Verde y todas esas mujeres haciendo énfasis en solo un aspecto de su historia. Eso es algo doloroso porque quien hizo ese comentario -aunque no quiso dar el nombre dijo que se trataba de alguien de esta ciudad – se fija en pequeñeces y no en las grandezas de quienes hicieron patria. Eso habla de una mente estrecha, nada abierta”

Afortunadamente también se escribieron muchas páginas con verdades sobre ella como lo hicieron Carlos Guevara en 1929 en su «Viejo Neuquén» o Y.P.F. en febrero de 1946 en el BIP Nro 258, pág.154, donde publicó la fotografía de Arturo Coleman a cuyo pié se lee «Puesto de Doña Carmen Funes de Campos, primitiva pobladora de la Aguada de Plaza Huincul».

Son expresiones respetuosas y el reconocimiento expreso de la empresa estatal quien le da el lugar de primera pobladora. Si aquellos ranchos hubiesen sido un prostíbulo como algunos afirman, ¿Y.P.F. la habría mencionado y publicado su fotografía en el Boletín citado? Otro detalle: El Libro Histórico de la Escuela N° 22 «Gral. José de San Martín» de Plaza Huincul, una joya realizada por La docente Guísela Kaiz de Portnoy, adjunta entre sus páginas un ejemplar del Periódico Escolar «Aspiración». Corresponde al año 1937 donde vemos el relato de la oportunidad en que docentes y alumnos de las escuelas 22, 119 y 98, realizaron una excursión a Contraalmirante Cordero en la provincia de Río Negro. Partieron de Plaza Huincul en el tren del día 24 de octubre a las 6 de la mañana y la crónica dice:

  • “Las ventanillas abiertas muestran a nuestros ojos, un paisaje harto conocido; el campo que rodea a Huincul, saturado de una aridez por demás agreste, que comunica a nuestro espíritu esa sensación de esterilidad y que, en sus achaparrados algarrobos y espinillas parecería querer decimos de la angustia de desear producir y no poder. Más adelante vemos unas ruinas y exclamamos ¡La Aguada!, lugar ya conocido por nosotros por ser el único punto que presenta al viajero el encanto de su pequeñísimo caudal de agua dulce, y no podemos menos que tener un recuerdo para aquella estoica mendocina, doña Carmen Funes de Campos, la popularísima «Pasto Verde», dueña y señora del lugar, que tuvo siempre un gesto hospitalario hacía el viajero rendido que llegaba a la Aguada, haciendo un alto en su camino a Zapala”.

Él Dr. Enrique Oliva, para el acto inaugural del monolito en homenaje a Carmen expresó en una nota:

  • “Muchas injusticias anidan en nuestra Mal Escrita Historia Patria. . . no es posible ni comprensible que una de las plazas más concurridas de la Capital Federal ostente la majestad de una estatua en homenaje a un vulgar aventurero internacional -que ni siquiera nació en esta tierra- mientras sacrificadas «cantineras” sean miradas con ese dejo de desprecio social inventado por la tilinguería apátrida.”
Museo Municipal Carmen Funes - Plaza Huincul
Museo Municipal Carmen Funes – Plaza Huincul

Veinte años habían transcurrido desde la muerte de Carmen Funes, tiempo suficiente para comenzar a homenajearla o para borrarla de la memoria colectiva en el caso que hubiese sido solo una prostituta y el lugar un prostíbulo. De haber sido así, un establecimiento educacional, con la rigurosa moralidad de la época ¿La mostraría al alumnado? Felizmente con el paso del tiempo las «malas lenguas» amainaron. En 1965, por unanimidad gobierno y pueblo reconocieron públicamente su valor histórico. Pocos permanecen en la «mediocridad social y cultural» e insisten en descalificarla. Concluyó el doctor Álvarez en la disertación de 1967 ya citada:

  • «Una equivocada información relacionada con la conducta de la mayoría de las mujeres anatematizadas con el mote de «milicas» o «cuarteleras «, la ubica en un marco de dudosa moralidad; si así hubiera sido, si en sus años juveniles fue víctima de pasiones reñidas con los prejuicios corrientes entre el vulgo y la soldadesca de la época, bien lo compensó la conducta observada en los años maduros, que es cuando se encarrila el comportamiento de todos los seres».

No está en el ánimo de esta defensa asegurar que en aquellos pocos meses de fortín, no haya tenido relaciones sexuales (porque de esto se trata ¿no?) con uno o varios hombres. No nos consta, pero si así hubiese sido… ¿Qué? Si no hay pruebas es una calumnia y si las hubiera… ¿Qué? El planteo es por el estigma que pesa sobre su historia y a efectos de intentar revertir esta situación es que he enumerado testimonios a su favor.

Estos temas, el apodo…la fama…hacen al mito y los mitos son siempre paradójicos. Se trata de retraer el mito al terreno de la historia, aunque este personaje ya está instalado en ambas categorías. Algunos amigos me han hecho llegar su opinión sobre esta intención y el señor Norberto Jorge Raviola lo hizo de la siguiente manera: «Jean Cocteau decía que prefería el mito a la historia porque la historia está hecha de verdades que terminan convirtiéndose en mentiras, mientras el mito está hecho de flexiones que a la larga se revelan verdaderas. ¿Mito o Historia? Los sociólogos dicen que se trata de creencia o noción valiosa para una comunidad humana determinada que la conserva y transmite, y que permite al hombre situarse en el tiempo, unirse al pasado y al futuro, por lo tanto el mundo mítico está íntimamente ligado al real».

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