Lagos y Bosques

Traful – de Newbery y Taylor a Ted Turner y Lay

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La Estancia Traful, propiedad de los norteamericanos Newbery y Taylor, era usada como campo de veranada, sin muchas más mejoras que unos cercos y un puesto. Rebautizada La Primavera, sus 7.500 hectáreas con costa de lago y embocadura del río homónimo quedaron por algunos años en manos de los Taylor, familia de Fanny, mujer de George Newbery. Hasta que la vendieron en 1924 al inglés Asaha Bell, titular del Ferrocarril Chubut, quien la alquiló a otro inglés, conocido como Davson y escrito Dobson. Bustillo (quien fuera Presidente de Parques Nacionales) prefiere reproducir otra versión: que el comprador no era el inglés Asha Bell, presidente en realidad del directorio del F.CC Argentino (Ferrocarril Mitre), sino su hijo Henry Bell, quien había terminado en la cordillera muerto por una pollera anglo-patagónica. Según Bustillo, la estancia de 10.000 hectáreas -2.500 hectáreas más- tampoco fue comprada a los Taylor-Newbery sino a Neil, que suponemos el irlandés Enrique Neil, socio del norteamericano Jarred A. Jones en la primera proveeduría ubicada en la boca del Limay. Henry Bell edificó la casa e incorporó mejoras, entre ellas una huella que unía la estancia con la boca del Limay -primer camino que comunicó el gran lago con el Valle Encantado-. La estancia producía ganado bovino y lanar y acogía a algunos pescadores. Con el tiempo el matrimonio Bell se habría secado y, según Bustillo, Henry B. alquiló la propiedad no al inglés Dobson ni Davson sino a Guy Dawson -Emilio Frey lo escribe del mismo modo-. Este inglés abrió la senda del turismo, transformando el cabañón en la primera hostería de Traful. Con eso están todos de acuerdo.

Construcción Estancia La Primavera de Henry Bell - 1924 - Fotógrafo: Enrique Lunde - Archivo Visual Patagonico
Construcción Estancia La Primavera de Henry Bell – 1924 – Fotógrafo: Enrique Lunde – Archivo Visual Patagonico

Durante 1935, en plena aplicación de restricciones a los pobladores asentados dentro del Parque, la Estancia La Primavera pasó de las manos del inglés a las del francés Felipe Lariviére. Sir Henry Bell ya había vuelto a Inglaterra y Felipe L. viajó a cerrar la operación. El libro «La Patagonia vendida» de Gonzalo Sánchez, ilustra muy bien el devenir de este paraíso y de otros sueños norteamericanos y extranjeros cumplidos. Lariviére agrandó su estancia a 10.000 hectáreas -he aquí, quizá, el error de Bustillo-. Entre tantas visitas recibidas, descansó en la misma el vicepresidente de facto E. Farrell y su comitiva, alojados en ocasión de los actos de inauguración de la estatua al perito F. P. Moreno en San Carlos de Bariloche, promovida por Exequiel Bustillo. El presidente norteamericano Eisenhower, todavía en ejercicio, también eligió la estancia de Lariviére para relajarse, así como algún duque, embajadores y demás.

Toda la familia Lariviére con el Presidente Eisenhower - 1961
Toda la familia Lariviére con el Presidente norteamericano Eisenhower – 1961

Tras la muerte de Felipe en 1975, dividirían la propiedad entre sus dos hijos, Maurice y Felipe hijo. Separadas por el río Traful, la parte norte pasó a ser la Estancia Arroyo Verde de 6.000 hectáreas y la parte sur, de Felipe hijo, conservaría el nombre de Estancia La Primavera. Con el casco sobre un risco y 4.000 hectáreas, sería frecuentada por amantes de la pesca y la naturaleza. Los Lariviére, así como tantos adquirientes de tierras andinas, eran hacendados de la provincia de Buenos Aires e integrantes de la alta sociedad. Felipe (h.) presidiría Parques Nacionales durante catorce años (1976-1981 y 1993-2000), dejando al país más parques nuevos que ninguna otra gestión. José Alfredo Martínez de Hoz era uno sus amigos. Las relaciones cultivadas por su hermano Maurice no le fueron en zaga. Disfrutaron de su estancia Arroyo Verde, entre otros, Henry Kissinger y la Infanta Cristina de España. Como cualquiera puede leer en la página web de la estancia, en 1979 Maurice L. organizó en su campo cordillerano el casamiento de una de sus hijas, con mil invitados. La ceremonia religiosa fue oficiada nada menos que por el entonces arzobispo de Paraná y vicario general castrense, Monseñor Tortolo, hombre que bendecía las armas que eliminaban de forma expedita a los «subversivos», que justificaba la tortura -estuvo con torturados- y que encubrió desapariciones.

Boda de Maria Luisa Lariviere & Eduardo Segura 1979
Boda de Maria Luisa Lariviere & Eduardo Segura 1979

En 1996, al momento de vender Felipe hijo las ahora 5.000 hectáreas de La Primavera, ocupaba el cargo de director de la Administración de Parques Nacionales. El comprador de la exclusiva propiedad, ubicada dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi, fue el norteamericano Ted Turner. Todo legal, de acuerdo a las normativas de Parques, que otros propietarios-funcionarios como Lariviére décadas antes supieron definir. Basta recordar a Ortiz Basualdo, Lynch y el primer presidente de Parques, Exequiel Bustillo. A diferencia de los pobladores sometidos a permisos precarios, se amparaban en títulos definitivos. Y a veces corría la vista gorda si algún estanciero quería subdividir. Ted Turner es originario de Ohio, como lo era Fanny Taylor, la mujer del propietario original, G. Newbery. Fundador de la cadena televisiva CNN, primera en transmitir noticias las veinticuatro horas, Turner había agregado a su haber el holding de la comunicación Time Warner entre otras cosas, mientras se volvía un activo conservacionista de recursos naturales -2 millones de hectáreas acumuladas en Estados Unidos para ese fin-. La estancia no era productiva, en términos tradicionales, por restricciones de Parques a la deforestación y a la extracción de minerales. Pero sí potencialmente rentable de otra forma, a la que Turner no necesitaba recurrir para disfrutarla los veranos. Ya usaba sus otras dos estancias argentinas, Collón Curá y una en Tierra del Fuego, como lodges de caza y pesca. En total sintonía con la Intendencia del Parque Nacional y como ocurría cincuenta o sesenta años atrás, el personal de Turner tuvo más de un encontronazo con pescadores y con pobladores que querían usar los pastos junto al río para sus animales.

Río Traful cruzando por la estancia.
Río Traful cruzando por la estancia.

Turner no fue el único norteamericano que tras una excursión de pesca con mosca o de caza terminó enamorado y propietario de campos en la Patagonia. El llegó por primera vez en 1995 y compró en 1996. Hermán Warden Lay Júnior por su parte, conoció estas tierras en 1990. Tras años de viajes a la Argentina con sus amigos para pescar, cazar y hacer negocios, compró las 80.000 hectáreas de la Estancia Alicurá en 1998. Ubicada sobre el río Limay, en la zona del río Collón Curá y el Caleufú, la estancia pertenecía a los Benetton -Compañía de Tierras Sud Argentino-. Turner y Lay estaban fascinados con el estado prístino de la naturaleza y la falta de población. Se sentían en tiempos del Far West, pero con medios para volver en doce horas a sus posesiones en Atlanta y Dallas, al rancho de Texas o a donde fuere. H. W. Lay había heredado el emporio de la papa frita y los snacks -Pepsico; papas fritas Lay’s-. Fundó la cadena de comidas rápidas Pollo Mundo y se convirtió en dueño de Pepsi México, la embotelladora más grande del mundo después de la de Estados Unidos. Además era la cabeza de una corporación transnacional de empresas que iban desde el turismo y la hotelería a los vinos -en Argentina asociado con Reina Rutini de Mendoza-. También se dedicaba a las inversiones inmobiliarias, los negocios publicitarios, agropecuarios, la aviación y la exploración petrogasífera. A diferencia de Turner, le interesaba sumar a las bellezas recreativas buenos negocios ganaderos y de turismo selectivo. En este último rubro, y sólo sobre la Estancia Alicurá, reconocía embolsar por año un millón de dólares, un negocio excelente en relación con la inversión y los costos de mantenimiento. Lay conocía a Turner, así como a Bush hijo, entre otros. Pasaba en estas tierras el verano con su familia, a veces entre dos y tres meses. Se convirtió en un gran impulsor del turismo selectivo norteamericano en la Argentina, al punto de ser nombrado por el presidente Fernando de la Rúa delegado honorario por la Argentina ante el Ministerio de Turismo de los EE.UU.

Esa es otra historia

Extraído del libro  Travesía, Descenso por el río Limay. Tierras, indios, pioneros, colonos… Una vuelta por el Parque. De Federico Ivanissevich. Editorial EDUCO


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