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Entretelones de un secreto capital

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Con la visita del ministro del interior Joaquín V. González a la Confluencia -el 1 de abril de 1904- para ver donde se fundaría la nueva capital de Neuquén, el gobierno nacional pretendía consolidar esa decisión, pero mantenerla en silencio. Los telegramas cambiados desde allí por el ministro con el gobernador Carlos Bouquet Roldán en Chos Malal y el que le remitió al general Roca, omitieron referirse a la mudanza explícitamente, pero estaban sobre el tema.

Desde la estación Neuquén el ministro telegrafió al presidente que «en el término de la línea férrea, siento deseos de comunicarle algunas impresiones. La primera es hacer votos por su salud y la de todos lo suyos» (no acertó: a la mañana siguiente murió un hermano de Roca en la propia casa del presidente de la calle San Martín).

El telegrama ponderaba al valle fértil del río Negro, el canal proyectado y la necesidad de «pedir fondos al Congreso sin pérdida de tiempo» para construirlo, pero nada decía de la nueva capital (transcripto por el periódico Tribuna del domingo 2 de abril de 1904).

Joaquín Víctor González - Ministro del Interior.
Joaquín Víctor González – Ministro del Interior.
Telégrafo de doble filo

La razón del silencio: no agregar otro problema político al suscitado en La Pampa, donde el cambio de la capital de General Acha a Santa Rosa de Toay, resultó crepitante en los titulares de los diarios opositores. No casualmente el ministro se despedía así: «salimos esta noche para Bahía y Santa Rosa de Toay, donde demoraré un día y medio por los asuntos que Ud. conoce».

Los funcionarios y políticos sabían que el telégrafo era un arma eficaz pero de doble filo. En la experiencia oficial desde Neuquén sobraban ejemplos. Cuando el propio Roca lamentó tener que investigar a su amigo y gobernador Juan Ignacio Alsina, el secretario Alejandro Ghigliani, que secundaba al emisario del Poder Ejecutivo Nacional, Carlos E. Gallardo, operaba él mismo el telégrafo de Chos Malal (mayo de 1903) y así custodiaba la información oficial.

Algunos telegrafistas del interior eran asediados por los corresponsales de los diarios de Buenos Aires, escenario y tribuna donde ventilar los conflictos que se desataban en tan embrolladas lejanías.

En el año 1903, cuando la investigación sobre el gobierno de Alsina derivó en la exoneración de un par de jefes policiales, uno de ellos -Abel Chaneton- tenía entre sus antecedentes, uno derivado de su actuación como telegrafista del que salió sobreseído pero no inmaculado.

Chaneton vs. Cámpora

Muchos telegrafistas eran corresponsales de diarios porteños, un trabajo extra generalmente encubierto, pero ideal, porque conocían todos los textos que enviaban los otros corresponsales. El manejo de la línea era clave. Chaneton, como telegrafista en Chos Malal por pocos días a fines del año 1899, operaba, entre otros, los despachos (los mensajes) del periodista José Cámpora -soltero, de 33 años-, también a cargo del diario local Neuquén. Este último fue por entonces denunciado en El Nacional de Buenos Aires por robo de caballos (noticia reportada por Chaneton). Así detonó el conflicto personal y callejero.

Chaneton quedó casi inmediatamente sin trabajo. Creyó que el influyente Cámpora tenía algo que ver en su baja y actuó con el temperamento impulsivo con que años más tarde defendería causas importantes.

El 17 de enero de 1900 -a las 19.30 hs- José Cámpora salió de la casa comercial de Salvador C. Trotta, en plena calle 25 de Mayo de Chos Malal, y en donde estaba, no tan casualmente, el joven jefe de policía Arturo Olmos (24 años, sobrino del gobernador Lisandro Olmos). Es que la disputa había alcanzado notoriedad y se temía un desenlace grave, dada la vehemencia de los litigantes.

Chaneton aguardaba esa tarde en la muy cercana casa de Tránsito Alvarez, según la causa criminal por «intento de homicidio» N° 569 del año 1900 (archivo Grupo de Estudio de Historia Social (G.E.Hi.So), Universidad del Comahue), que se ventiló sin consecuencias mayores ante el juez Manuel Pastor y Montes, secretaría del Ceferino Quevedo.

Cámpora montó en su caballo y salió al paso por 25 de Mayo hacia su casa (entre Belgrano y Mitre). Chaneton, entonces de 23 años, casado, procurador, atento a la partida de su enemigo y ágil como un pájaro, corrió por la vereda y a los 50 metros lo alcanzó. El jinete escuchó que lo llamaban y sujetó las riendas.

Abel Chaneton
Abel Chaneton

El caballo se detuvo y Cámpora vio a Chaneton de a pie que lo apuntaba con un revólver. «Aquí me tiene. Lo voy a matar. Ahora no estoy en el telégrafo. Ud. me ha quitado el pan» (versión testimonial de Cámpora).

El jefe policial Olmos corrió para impedir el conflicto. Cámpora giró el caballo como para evitar los tiros. Olmos declaró que el atacante logró hacer dos disparos, y Chaneton justificó que lo hizo porque un amague de Cámpora hacía suponer que sacaría un arma del chaleco. Abel Chaneton no solo fue sobreseído, sino que al año siguiente se lo nombró juez de paz de Las Lajas. Cámpora emigraría a Choele Choel.

Silencio a los gritos

A principios de abril de 1904 la discreción telegráfica gubernamental quería retardar la novedad de mudar la capital del Neuquén porque la reacción popular en General Acha y los intereses heridos del Sur pampeano eran a causa de una mudanza.

Pero no pudo ocultarse mucho tiempo. Los sobreentendidos pasaron a ser más explícitos y las evidencias inocultables. Una prueba es el telegrama del gobernador neuquino al ministro del Interior.

J. V. González lo recibió después del almuerzo del 9 de abril, enterándose de que «el anuncio de la posibilidad de traslado comunicado a algunas personas ha sido bien recibido y aún hay algunos comerciantes dispuestos a ejecutarlo también, no produciéndose ninguna resistencia apreciable. Juzgado letrado dispuesto también a hacer traslación inmediata» (Expte. 1.589 – Sala M° del Interior, año 1904 – AGN).

El lunes 11 de abril, previo despacho de varios telegramas al ministro del Interior, partió el gobernador Carlos Bouquet Roldán hacia varios parajes del territorio (así lo publicó La Prensa del martes 12).

Según esa noticia, lo acompañaba el ingeniero Benito Mamberto y marchaban hacia Las Lajas procurando un atajo «por el cerro La Grasa para estudiar el trazado del camino carretero… más corto y sin obstáculos que el que hay por Ñorquinco».

Caricatura del gobernador Carlos Bouquet Roldán, publicada por la revista Caras y Caretas en 1903
Caricatura del gobernador Carlos Bouquet Roldán, publicada por la revista Caras y Caretas en 1903
Cable carril para el Agrio

Pero la noticia quedó en falso porque Bouquet Roldán retrasó la partida o se volvió de inmediato. Es que el 12, desde Chos Malal, envió un telegrama a González en el que marcaba la necesidad de salir con el ingeniero Mamberto de Obras Públicas para «estudiar un camino carretero y un cable carril sobre el río Agrio para unir esta población con la de Las Lajas…». También decía que «demoraré tal vez 8 días para salir a esta gira» y que duraría hasta fin de mes, pidiendo a la vez «autorización a VE… para bajar a esa capital en los primeros días del entrante mayo«. González escribió en rojo «Autorizar» y ese expediente N° 1.589 se guarda en la sala aludida del AGN.

Otro expediente similar (el 1746) da las precisiones de la gira. Lo aclara otro telegrama del gobernador recibido el martes 20 por el ministro. Le decía: «Mañana salgo con el ingeniero. El domingo estaremos en Las Lajas…» y pedía «dos pasajes de primera a entregar en la estación de Confluencia para seguir viaje a Buenos Aires». Con los caballos listos al día siguiente, en otro telegrama (Expte. 1808) comunicó que Eduardo Talero quedó como gobernador interino, y de secretario el oficial 1° Carlos Casamayor.

Tras la gira y la visita a Buenos Aires, Bouquet Roldán volvió a la estación Neuquén donde prendió entre los vecinos la idea de felicitarlo por sus gestiones. Marchó a Chos Malal y ya el 9 de mayo recibió el primer telegrama felicitando por el cambio proyectado y en apoyo a la nueva capital por nacer.

Chos Malal - año 1900
Chos Malal – año 1900

Curiosidades Neuquinas

Auge de Casamayor.

La carrera administrativa del simple escribiente del Ministerio del Interior Carlos Casamayor, fue vertiginosa durante los albores de la administración Bouquet Roldán. Cuando en el verano de 1904 el oficial 1° de la Gobernación renunció por razones de salud, el gobernador no dudó en suscribir -el 21 de febrero- la propuesta al ministro del «ascenso del antiguo y competente escribiente Dn. Carlos Casamayor» para la vacante producida. A la vez sugirió pasar como escribiente a Adriano Díaz que pertenecía al departamento de policía. El 9 de marzo, el presidente Roca firmó la propuesta (Expte.904, de aquel año, en AGN). No habían transcurrido 2 meses cuando Casamayor pasó a ser secretario interino de la gobernación.

Más policía para Neuquén.

En 1904, el presidente Roca firmó -el 27 de abril- la ampliación del presupuesto policial del Territorio de Neuquén, otorgándole a partir del segundo semestre, un plantel de 20 agentes más, además de 2 cabos y un sargento. Reforzarían el plan de traslado y la vigilancia en la nueva capital.

Opiniones cambiantes.

Muchos de los vecinos de la Confluencia que en 1904 preparaban un telegrama de felicitación al gobernador Bouquet Roldán, como gestor de poner la capital en el lugar que habitaban, un año antes, en cambio, habían suscripto un apoyo al después defenestrado gobernador Juan I. Alsina que pretendía asentar la capital de Las Lajas. Algunos de los firmantes (según La Prensa del 29 de junio de 1903) fueron nada menos que Pedro y Manuel Linares, F. Mazzoni (que con el otro cambio pondría en marcha la fabricación de ladrillos), Francisco Bueno, los Carro, los Corro, los hoteleros José Mangiarotti y Celestino Dall’ Anna, y hasta Martín A. Coria, aquel hacendado bonaerense que en el año 1904 zafaría de la cárcel, de varias acusaciones y terminaría casado con Elena Greenhill, la llamada Bandolera Inglesa.

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Esa es otra historia

Publicado en el Diario Río Negro, el 25 de Abril del 2004. Artículo escrito por Francisco Juárez


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