Lagos y Bosques

El desastre del Collón Curá

Campaña Vacunación

Mas allá de los combates y los hechos de armas ocurridos en tiempo de la denominada campaña del desierto, hubo algunos otros sucesos, e incluso varios desastres, que por su trascendencia, influyeron en el ánimo de quienes participaron en ella.

Muchos sucesos han sido olvidados o no han sido registrados. El “Desastre del Collón Curá” fue una de las mayores catástrofes ocurridas a las tropas nacionales, durante las campañas al sur argentino.

Cruzar o vadear los impetuosos ríos neuquinos, significó en la mayoría de las ocasiones un gran peligro. A la velocidad y turbulencias de sus aguas en las lisas piedras, se une le frialdad natural en corrientes de deshielo. La gelidez hace que el soldado caído en las aguas, con las ropas empapadas, con botas y los demás elementos que lleva cuando va montado, no pueda nadar, y menos con esas corrientes que lo van dando vueltas y lo arrojan contra las piedras que sobresalen del curso. De allí la gran cantidad de muertos en estos accidentes.

Una estadística de las campañas llevadas a cabo en la provincia neuquina, nos dan el sorpresivo saldo de que las corrientes de agua han producido tantas muertes como las mismas acciones bélicas. El Collón Curá, el Aluminé, el Traful, así como el Limay, Neuquén y otros ríos, cobraron al Ejército nacional el pasaje de sus encrespadas aguas con sus vidas.

El desastre del Collón Curá

Ocurrió el 2 de diciembre de 1882 en el Paso del río Collón Curá, En el Departamento homónimo, al sur de donde estaba la balsa de Vialidad Nacional, antiguo tramo de la Ruta Nacional nº 40, hoy rectificado al construirse el puente, aguas abajo. La versión oficial lo narra de la siguiente manera:

“A las 12 y 55 se hizo campar; de este punto se adelantó el Comandante Suarez, acompañado del sargento del Regimiento 79 Felipe Torres y una partida del Teniente Trayman y 10 indios, con el objeto de explorar el paso del rio Collón-Cura, regresando al campamento a las 2 de la mañana, hora que hizo tocar a ensillar, poniéndose en marcha a las 2.30 . Acampando en el antiguo campamento de la Brigada se hizo la carneada. En seguida el jefe de la fuerza comisionó al cabo García, del Regimiento 79, y al cabo Silva, del Batallón 6, para que fueran a cortar madera para la construcción de balsas que facilitaran el paso del río, disponiendo a la vez que armara el bote que con ese fin llevaban.

Momentos después regresaban los cabos García y Silva, diciendo no haber encontrado madera adecuada para balsas; pero dando cuenta de haber encontrado un paso por donde las fuerzas podían efectuarlo a caballo; al saber esto el Comandante, se trasladó acompañado del cabo Silva y el soldado Ocampos, ambos del Batallón 6 al paso indicado, para que a su presencia vadearan el rio; verificada ésta y habiéndose persuadido de la facilidad que había, regresó al campamento y ordenó a los Comandantes de Piquetes hicieran tomar los mejores caballos para efectuar el pasaje en el punto donde se acababa de explorar.

A las 8 se emprendió la marcha, llegando al paso a las 9 y cuarto, hora que se dio principio á vadearlo, yendo el Comandante Suarez adelante; el primer brazo lo pasó sin novedad alguna el Comandante Suarez, Capitán del Regimiento 7 D. Manuel Piñerory (sic) con mas de 50 hombres del Regimiento y algunos cargueros con el equipo de la fuerza. En seguida inició el pasaje el Piquete de Infantería, pero habiéndose recostado el Subteniente Scharples (sic) y algunos de la mitad que él mandaba, a la izquierda donde había un rápido, fue entonces cuando fue arrebatado por la corriente, ahogándose éste, 7 de tropa del Batallón 6 de Línea y 2 del Regimiento 7 que seguían la dirección que aquel oficial llevaba.

El Subteniente D. Pedro González del mismo piquete y al mando de la segunda mitad, siguió el rumbo por donde había pasado la primera fuerza y lo realizó sin novedad alguna.

En vista de este contratiempo dispuso el Comandante suspender el pasaje de los caballerizos para efectuarlo una vez terminado de armar el bote.

El Comandante Suarez comunicó al Jefe accidental de la Brigada, por medio de una nota que entregó al Subteniente Aubone, lo ocurrido.

Este oficial quedaba en el paso donde había venido para hacerse cargo del bote.

Los que perecieron en esta catástrofe, son los siguientes:

Batallón 6 de Línea

Subteniente D. Lorenzo J. Sharples
Sargento 2º  Carmen Ferreyra
Soldados: Fortunato Ramírez, Eleuterio Varela, Mariano Celis, Andrés Pizzono, Pastor Gallardo, Felipe Luna

Regimiento 7º de caballería

Soldados: Segundo Álvarez, Pedro Ochoa”

Esta tropa pertenecía a la vanguardia de la 3ra. Brigada, que se dirigía hacia el sur neuquino, con la misión de evitar la huida de las huestes de Saihueque e Inacayal.

Al llegar al lugar del suceso el efectivo de la Brigada habría de conmoverse ante el trágico suceso. Y así se registra en el Diario de marcha, que refiere:

“Este triste acontecimiento causó profunda impresión en todos los individuos de la Brigada, y muy particularmente entre la oficialidad del Batallón 6 que lamentaba la pérdida no solo de un compañero querido, sino de un oficial distinguido como el Subteniente Sharples, de un Sargento que nacía años servía en el Cuerpo y de muy buenos soldados, todos llenos de méritos y servicios.

Se acampó inmediatamente; poco después el Subteniente Aubone entregaba al Jefe de la Brigada dos notas del Comandante Suarez. En la primera de fecha 2 del corriente, dicho Jefe daba cuenta que habiendo encontrado un paso bueno poco mas arriba del conocido se resolvía a pasar sin emplear para ello el bote, el cual lo entregaba al Subteniente Aubone por creerlo innecesario para pasar los demás ríos.

La segunda nota, era de fecha 4 del mismo y en ella daba cuenta que el paso elegido por él, tenía cinco brazos; que pasó el primero con felicidad pero que al efectuar el pasaje del segundo, la primera mitad de la compañía del Batallón 6 al mando, del Subteniente D. Lorenzo J. Sharples que venía a retaguardia de la del Regimiento 7º que pasó bien, dicho oficial se inclinó un poco a la izquierda de la dirección, siendo inútiles las señas y voces que se le hicieron para que se hiciera a la derecha, siguiéndolo en tan funesto error toda la mitad, siendo arrastrados violentamente por la corriente cayeron al hondo del canal donde perecieron ahogados, el Subteniente D. Lorenzo J. Sharples, el Sargento 2º Cármen Ferreira y los soldados Felipe Luna, Andrés Pizzono, Pastor Gallardo, Eleuterio Varela, Mariano Celis y Fortunato Ramírez del Batallón 6, y los soldados Segundo Alvarez y Pedro Ochoa del Regimiento 7º.

El Comandante terminó el pasaje del Collon-Curá en uno de los botes que estaban armados, efectuándolo después la vanguardia de la segunda Brigada sin tener que lamentar pérdida alguna.”

“De los ahogados sólo se encontró el cadáver de un soldado al que se dio sepultura; los demás fueron buscados inútilmente.”

Como se mencionó anteriormente, numerosas fueran las ocasiones donde los soldados perecieron ahogados en las aguas de los ríos neuquinos. No es intención enumerarlos a todos pero si referir otro desastre similar ocurrido en el río Aluminé, cuando perecieron ahogados el Sargento Reynoso y cuatro soldados de la Primera Brigada al intentar su cruce el 28 de noviembre de 1882, unos días antes del desastre del Collón Curá.

 


Fuente: Juan Mario Raone – Fortines del desierto – Mojones de civilización – Tomo II


 

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